Los desconocidos de siempre
a mis hermanos de pega
a la policía secreta
En el camino al trabajo
hay algunos bancos
y a veces me quedo afuera pensando
que, si algún día los asaltara,
lo haría con un grupo de profesores,
esos que también toman
los trenes de la noche
y se quedan afuera de algunos edificios
mirándolos con desconfianza,
llevan algunos libros y una ganzúa
en los bolsillos
en vez de un policía secreto.
El profesor Robert Simmons
llevaría esa mochila
aparte de los libros
carga con la termita y la dinamita.
L, hermano, ¿quién podría desconfiar
de alguien que lleva una mochila
llena de libros?
ahora que trabajas en una biblioteca
uno de tus chicos
saltó del Jumbo de Valparaíso
mientras la ciudad dormía
solo queda leer
y conspirar.
Si asaltara un banco
querría a la maestra Krabappel
a mi lado,
dibujando en su mente la fuga
ni siquiera la policía secreta
sabe dónde duerme.
tiene el corazón roto y afilado
y solo carga con cosas
que puede abandonar en 30 segundos
y poder escapar.
D eligió irse.
Después de tantas marchas y protestas
por estas calles frente a los bancos,
la policía secreta te miraba de cerca
y finalmente no pudieron detenerte.
David Van Driessen
ayudaría a los heridos
de ambos bandos,
incluso a los que nos han traicionado
y han dicho que somos
los desconocidos de siempre.
P.... qué mas podríamos hacer
dentro de los colegios
si no es escribir y resistir un rato
lograste escribir todos los poemas
durante la clase
porque sabes que la policía secreta
puede pagarle a la mitad de los pobres
para que mate a la otra mitad.
Skinner no dirá una palabra,
destrozado por la memoria
de los que se han disfrazado de soldados
y han terminado hechos pedazos
en colegios y hospitales,
en la jungla de asfalto.
entraría de los primeros
con un fusil oculto en sus ropas.
Con M hablamos tanto
tanto de la muerte,
que bueno, M, que escribimos poemas
donde podemos soñar
que no trabajamos.
nadie ha visto nunca a Miss Othmar.
Ha preferido ser invisible
con el nombre de uno de los colores
de los perros de reserva.
tal vez sea la única
que pueda salir con vida
ahora que la policía secreta
nos tiene rodeados.
C, es mejor no tener un nombre.
Cuando te conocí tenías un ojo morado
y estábamos leyendo el mismo libro.
Es mejor no tener un nombre
desde que mataron a uno de tus chicos
afuera del colegio.
Es mejor hablar de libros y conspirar.
Valerie Felicity Frizzle
y Otto Mann
deberían poder sacarnos,
no importa dónde, lejos,
aunque no exista ningún lugar real
donde escondernos,
solo estos países imaginarios
N que ridículo es a veces esto
pensamos que con la poesía basta
porque siempre podíamos verla
pero has escapado
de los colegios
leyendo poemas
a quienes nunca han visto uno
en estos poemas
también hay pequeños
policías secretos
leyendo nuestros planes
de reventar un banco
vigilando.
después de todas
estas tardes de perro
decimos:
me miraré al espejo
y esta vez sí abriré los ojos
y no veré a ningún policía secreto